jueves, 3 de mayo de 2012

Reflexión sobre los métodos de evaluación

A propósito del tema de la posibilidad de una autoevaluación, propuesta como una forma de eliminar la verticalidad en la clase de multimedia (ignoro si se extendía a las demás clases) coincido con  Margot y Neftali en que ese tipo de evaluación sería más útil en caso de tratarse de una clase con parámetros limitados a algo cuantificable y donde no importara tener un aprendizaje y una reflexión personal.  El aprendizaje es un punto difícil, ya que como reza la popular frase "el interés tiene pies",  alguien que no se siente identificado con el tema seguramente se esforzará lo mínimo necesario para aprobar, pero si se le da la opción de evaluar su propio desempeño se dará más crédito del que merece. 
Si bien la forma de evaluar hasta ahora en la clase de multimedia ha sido en cierta forma un criterio cuantificable (basado en el cumplimiento de tareas específicas, asistencia y orden en clase) creo que es adecuado ya que constituye la excepción en el errático sistema habitual de evaluaciones en La Esmeralda: exige una verdadera constancia y disciplina por parte de los alumnos, y aunque sea una clase obligatoria en el semestre, cada uno de los alumnos eligió ésta en concreto, de entre las otras posibilidades.

Acerca del sistema de evaluaciones de la escuela en general, creo que el asunto va más allá de eliminar la verticalidad en las clases: es necesario hacer cambios radicales en la manera de seleccionar al alumnado en la Esmeralda. Esto tampoco tiene que ver con imponer un  perfil socioeconómico como requisito (como se dice que hacían en administraciones anteriores), sino hacer una selección basada principalmente en las capacidades e intereses del aspirante. Eso  podría hacer un mejor filtro y ayudar a reducir el número de alumnos "invisibles", y de los que sólo se inscriben  porque les parece que estudiar arte les da status o los hace ver diferentes, populares, interesantes o intelectuales. ¿Para qué conservar un padrón de alumnos fantasma? ¿Para acaparar más presupuesto, que cada año se va recortando más?
Hace falta más y mejor disciplina: La aseveración de que “el arte es subjetivo por lo tanto no se le puede limitar”, es en mi opinión personal lo que sigue alejando a las licenciaturas en arte de una verdadera profesionalización.
Menos permisividad con el ausentismo y materias reprobadas:  Hay un  porcentaje de alumnos que ni siquiera se molestan en  asistir a clase, pues se les permite “recuperarse” en la última semana del curso, y si reprueban de cualquier forma se les permitirá tomar la clase consecutiva de la reprobada.  Si algunas materias estuvieran secuenciadas, tal vez se generaría más compromiso de parte del estudiante para no ir atrasándose semestres o años. 

El estudiante debería interesarse en tener un verdadero aprendizaje para el “mundo real”:  Últimamente  suena mucho la palabra autogestión casi como una obligación del alumno desde antes de graduarse.  Pero ni busca, ni se le acercan  herramientas para protegerse al tiempo que se autopromociona y  se enfrenta a  cazatalentos o a sistemas de apoyo cultural.  Me refiero a herramientas autoadministrativas y legales, en prevención de incumplimiento de acuerdos, pérdida de obra a manos de terceros, plagio de proyectos, etc. ya que no todo se reduce a planear la obra, realizarla e ir a presentarla.  Claro que como mencioné al principio, el interés tiene pies y a una persona que no le interesa, de nada le valdría el tener acceso a herramientas como ésas.

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